Pues así fue que encontré dos veces la misma aguja en el pajar mas grande del planeta, el océano. La costa turca regala paisajes mediterraneos en toda su extensión. Un distintivo de esta área son las enormes goletas de madera que surcan en toda dirección. Se pueden ver los astilleros artesanales en plena campiña y otros mas sofisticados en las costas de Bodrum y mas arriba.
La demanda de goletas especialmente por turistas europeos y americanos es grande. Recorrer las costas como un Pasha es parte del programa turístico que vende este país.
El puerto de Dacta recibe gran cantidad de estas goletas. Miles de toneladas ambulando en los muelles, entrando y saliendo en forma constante, cambiando tripulaciones y gente entre medio de una ruidosa avenida principal que hace del puerto un entorno medieval.
Pues aquí llegamos nosotros. Con un viento de p...madre y en contra. Entramos en la bahía a velocidad de misil y comenzamos a esquivar goletas de 100 toneladas que a su vez esquivan goletas de 200 toneladas mientras todos buscamos un hueco en el atestado muelle del puerto. En la tercera virada Ticho divisa un espacio de media manga (mitad del ancho del barco). Es cuestión de emplear el método supositorio y penetrar allí sin resentimientos de ninguna especie.
La orden no se hace esperar. Nos aprontamos para atracar y hacia allí dirigimos la proa del barco. Nuestro objetivo: El espacio entre una goleta y un crucero de lujo. Las tripulaciones de ambos barcos leen nuestra maniobra y comienza la carrera de los fenders (protectores inflables que se colocan a los costados de la embarcación para evitar el choque con el casco vecino). Los van instalando de proa a popa en toda su extensión. Un tripulante de caba barco queda con uno en la mano para ubicarlo en el lugar de un posible impacto a la hora del atraque.
Nosotros también tenemos nuestras lanzas y escudos y cual jinete con coraza nos desplazamos rápidamente en busca de ganar la contienda.
Y llegamos entre medio de ruido de las maniobras. Gritamos en ingles, en griego en turco mientras los cabos pasaban de un lado a otro. El ultimo metro lo cubrimos con la ayuda de una persona que se prestó desde el muelle y que una vez amarrados con seguridad pregunte de donde es. Im from Uruguay, Im from Therty Three...soy uruguayo de Treinta y Tres.
Bueno... ¿sin palabras no?
Miguel es de Treinta y Tres. Radicado en España hace muchisimos años, y

"Conversaciones en el Cockpit", algún progama que me encantaría armar en algún momento, seria el marco adecuado para proyectar la experiencia de los aventureros y el conocimiento personal de cada uno. Al ser olimareño el entrevistado, digo así porque lo bombardeamos con tantas preguntas, es amena su forma de contar los cuentos. Sumenle a esto su larga estadía en España que ha generado un acento canario gallego que si no lo conocéis, imposible imaginarlo.

Nadine y Cynara consultando sobre tecnologias de navegacion para el proximo viaje a Australia.
"Conversaciones en el Cockpit con Miguel de Treinta y Tres"
Filmado en el Cockpit > Oprima Play
Miguel de Treinta y Tres y sus 10 anhos dando la vuelta al mundo.
Casi un mes despues de este encuentro, comentabamos con Ticho, Ethan y Paul en el cockpit, mientras navegabamos rumbo a Bozburum, que la probabilidad de encontrar un uruguayo de Treinta y Tres que se haya dado la vuelta al mundo en estas latitudes es de 1 en 1oo millones, por lo que tendremos que esperar varias vidas y ver si el planeta resiste tantas generaciones. La cuestion es que llegados a Bozburun y otra vez en la maniobra de atraque, nos extienden una mando para amarrar... pueden adivinar quien era?
...
LAS GOLETAS QUE NOS ACOMPANAN EN NUESTRO VIAJE


Una de las tantas goletas que surcan estos mares. Las fotos dicen mas de lo que yo pueda describir, o sea que las palabras aqui estan realmente sobrando.



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